
Ella es delgada y esta aburrida. El clericot que preparó con una lata de uvas en almíbar y el vino tinto de supermercado ya se terminó, a pesar de esto no quedó lo suficientemente adormecida.
Labios acerezados, cabello lacio-brillante-escaso. Lentamente posa para ella, entreabre las piernas, rasga su media a la altura de la caña de la bota, retoca el delineador y Coltraine inicia el oleaje en sus pulmones. A veces desea otro traje; uno lindo, con lentejuelas y zapatos dorados, pero la chica oscura que engendró es más confiable, retraída y absurdamente violenta, aunque esto recree erróneas expectativas en los hombres.
Se sabe atractiva, marchita y frígida. A pesar de su incapacidad masculina sigue intentando. Cada nuevo pretendiente es un regalo excitante por desenvolver.
Ella es delgada y esta aburrida. Su departamento vacio y drogado le recuerda su trabajo. Llamadas aeróbicas a personas arcanas, médicos que no se tomarían la molestia de mirarla a menos que existieran billetes de por medio – Si, buenos días el motivo de mi llamada es para ofrecerle el despojo de mi tiempo a cambio de la demasía del suyo-
Ni siquiera duele. Faltan unos minutos para que su nuevo obsequio llegue. Esta lista, coagulada y cada trazo en su lugar.
Ella es un cuento navideño en una noche hedionda de verano.

foto: kenia narez Todo crecía alrededor de ti en pequeños racimos de verrugas Comenzó en tu axila recuerdo tenías una ligera comezón y el vello se desplomó con el nacimiento de una tumefacta pasita Fue divertido le tomamos una foto le dibujamos ojitos bigotes y la olvidamos
Días después me dijiste que la guayaba se había podrido en tu antebrazo se habían formado estalactitas de verrugas Te lleve al médico inicio con una crema estudios un “no se rasque” por esos días no querías ni saludarme lo único que recibía de ti era un tufillo a dexametasona afrutada que empeoró cuando la comezón se hizo presente en tu otra axila
Ya no sé hace cuanto de eso ahora apenas si me deseas lo entiendo Te avergüenzas de tu cara y cuerpo tumescentes del aroma que exhalas cuando transpiras de tus senos que son como cientos de crestas de gallos hacinados A pesar de eso yo si quiero fornicar contigo quiero tomarte como si fueras una cascada de carne rasparme las rodillas con tus caderas e imaginar que estoy cogiendo con Medusas entre árboles petrificados
Créeme eso sería más fácil así podría sortear la luz que me escinde desde tu profundo
Quizá un mes después te pregunte si habías cambiado la marca de tu desodorante y respondiste que no husmeé con la nariz toda tu piel debajo tu seno florecía una guayaba me excite te besé y todo se transformó en un ambiente de sudor y frutas